lunes, 16 de noviembre de 2009

Hamamelis (Hamamelis virginiana)

El hamamelis es un arbusto procedente de América del norte, antiguamente empleado por los indios, quienes le atribuyeron propiedades misteriosas.
Fue introducido en Europa a finales del siglo
XIX.
Es un gran arbusto que puede alcanzar los 7 m. de altura si las condiciones del terreno se lo permiten.
Sus hojas, cortamente pecioladas, son alternas, enteras, ovales, asimétricas en la base y dentadas o sinuoso-dentadas.
Las flores tienen 4 pétalos amarillos brillantes.
Los frutos son pequeñas cápsulas rodeadas en la base por el cáliz.
El hamamelis no fue conocido por nuestros antepasados, pero desde que se introdujo en Europa alcanzó mucha popularidad que aún conserva hoy día.
La floración se da entre otoño e invierno, cuando ya está despojada de las hojas.
La parte que interesa con fines medicinales son las hojas, aunque a veces también se utiliza la corteza.
Las hojas se recolectan durante el verano, antes de que empardezcan; su desecación debe hacerse a la sombra, lo más rápido posible.
La droga seca es inodora y su sabor resulta ligeramente amargo y astringente.
Esta planta se suele falsificar a veces con hojas de avellano cuando se vende en mercados y herbolarios, por lo que conviene no comprarla en sitios de dudosa reputación.
Las hojas contienen una alta proporción de taninos.
También presenta ácido gálico y caféico, así como diversos heterósidos flavónicos con mi-ricetina, quercetina y kampferol.
Además es particularmente rico en aceites esenciales.
La composición química de la corteza es bastante semejante a la de las hojas.
Las hojas de hamamelis presentan propiedades astringentes, vasoconstrictoras, hemostáticas, vitamínicas y antimicrobianas.
Se emplean sobre todo en trastornos de la circulación venosa, como pueden ser varices, hemorroides y flebitis, y también es ampliamente usada en trastornos de la menopausia.
En uso externo se usa como astringente y cicatrizante en heridas mal curadas, en ciertas dermatitis, etc., siendo el agua destilada de hamamelis óptima para la desinfección de heridas, descongestión de piel irritada y como apósito en esguinces y contusiones.
Las formas más frecuentes de administración son la tintura (2-5 g/día), el extracto fluido (1-4 g/día), la infusión hecha con 2-4 g de las hojas en una taza de agua hirviendo y el polvo a razón de 0,5-1,5 g. al día.
Se usa también en forma de colirios por sus propiedades astringentes y vasoconstrictoras, para descongestionar ojos cansados e irritados.
Por último, en homeopatía es una planta muy utilizada que entra a formar parte de numerosos remedios tanto de forma externa como interna.
Astringente. Vasoconstrictor. Antimicrobiano

sábado, 14 de noviembre de 2009

Guillomo (Amelanchier ovalis)

El guillomo es un arbusto que puede alcanzar sin dificultad los 2 m. de altura.
Sus ramas son flexibles y resistentes, de color rojizo las más jóvenes.
Las hojas presentan una tonalidad rojiza en la parte del haz, que es de forma ovalada y cuenta con un peciolo que representa la quinta parte de la longitud total de la hoja; estas mismas hojas presentan venas realzadas en el envés, mientras que en la parte del haz se encuentran formando depresiones.
A lo largo del tallo las hojas se disponen enfrentadas entre ellas.
Se cría en lugares rocosos o en los mismos peñascales, principalmente en tierras calcáreas, desde los Pirineos hasta Andalucía.
Dentro del mismo arbusto encontramos flores masculinas y femeninas, separadas y bien diferenciadas; son de color verde amarillento y curiosamente la floración se produce antes de salir las hojas, en marzo, pudiéndose observar entonces unos amentos masculinos que, tras cumplir la misión polinizadora, caen al suelo; los femeninos, por su parte, se conservan para formar los frutos.
De la recolección con fines medicinales interesan principalmente las ramas de la corteza.
La recolección se efectúa en los meses de primavera, cuando se recoge la corteza -que es la parte a utilizar- para después proceder a efectuar el secado a la sombra, por debajo de los 40°C y en lugares bien ventilados.
Se emplea prácticamente toda la corteza de las ramas, a ser posible la de las más jóvenes.
En las hojas encontramos gran cantidad de flavonoides, responsables de su marcada acción hipotensora, por lo que se emplea en casos de hipertensión leve o moderada.
Si nos fijamos detenidamente en las hojas, observaremos la presencia de aceites esenciales; un ejemplo es el betulinol, que contiene una cierta acción febrífuga, así que su empleo como antitérmico da buenos resultados.
En la corteza hay taninos, cuya proporción puede variar entre el 10 y el 20 % ; le confieren acción astringente y colerética, por lo que se emplea en problemas hepáticos.
La savia posee acción diurética y antirreumá-tica, de ahí que se utilice en procesos de gota y reumatismo.
En Cataluña y tierras limítrofes se utiliza esta planta para rebajar la sangre, es decir, como especie claramente hipotensora.
.- Infusión de la corteza. Se añaden 35 gramos de corteza a un litro de agua, dejándolo en contacto con el agua hervida y apartado del fuego durante diez minutos; al alcanzar los 40°C se añade un gramo de bicarbonato sódico, con lo que se aumenta su efectividad.
Se pueden tomar un total de tres tazas al día.
Hipotensor. Antiinflamatorio

Guija tuberosa (Lathyrus tuberosus)

La guija tuberosa es una planta herbácea perteneciente a la familia de las leguminosas; puede alcanzar hasta tres palmos de altura, con tallos tendidos o trepadores, angulosos y de hojas compuestas.
De los tallos salen hojas verdes que presentan en su perímetro una serie de profundas hendiduras que las dividen, de forma que parece que existe más de una hoja.
Al pie de cada hoja nacen dos estípulas a modo de saetas y del encuentro de la hoja con el tallo surge un racimito florífero de tres a cinco flores de color rosado.
Podemos encontrarla en la mitad norte de la Península, aunque también se localiza en determinadas zonas montañosas del sur.
Por lo general no es una planta fácil de hallar.
La floración comienza en el mes de abril, prolongándose hasta el final del verano en determinadas zonas montañosas.
Produce unas flores de color amarillo que se localizan en las axilas de las hojas, de forma individual.
La recolección se efectúa a finales del verano, con la recolecta del tubérculo.
Para su mejor conservación se recomienda efectuar una serie de cortes en el mismo a fin de reducir el tamaño de la porción a secar, en cuyo caso se procede a una operación mucho más rápida, con lo que se mejora el resultado final.
Su cultivo se puede efectuar tanto por medio de semillas como de esquejes.
Los tubérculos contienen altas concentraciones de almidón.
El rizoma y la raíz poseen gran cantidad de taninos catéquicos que le confieren una acción astringente, gracias a la cual resulta apropiado en casos de diarrea y también para aplicar sobre la piel, como cicatrizante en aftas, úlceras bucales, gingivitis, vaginitis, contusiones y escoceduras.
Asimismo contiene polifenoles y, en menor cantidad, se puede detectar la presencia de esencia.
Todo ello le hace ser un buen antiinfeccioso gastrointestinal, ya que actúa contra las inflamaciones; es también un buen diurético a emplear cuando fallan otros remedios más conocidos y se dispone de esta planta, lo cual no siempre es posible.
.- Decocción. Se añaden veinticinco gramos del rizoma desecado a un litro de agua, dejándolo hervir durante diez minutos; después se procede a efectuar el filtrado.
Se pueden tomar hasta tres tazas al día para conseguir así un efecto antiinfeccioso (a nivel gastrointestinal) y antidiarreico.
.- Decocción para uso externo. Se toman cuarenta gramos del rizoma, añadiéndolo a un litro de agua y dejándolo hervir durante un cuarto de hora.
El líquido obtenido después de enfriarse a temperatura ambiente se puede emplear para efectuar lavados vaginales o también como colutorio.
Astringente. Antidiarreico. Diurético

Grosellero (Ribes rubrun)

El grosellero es un arbusto que puede crecer hasta el metro y medio.
Las ramas son gruesas, brillantes y de color pardo-amarillento.
Los brotes son alternos, ovales y aparecen cubiertos de escamas redondeadas y tomentosas, con glándulas amarillentas.
Las flores se agrupan en racimos colgantes, nacidos en la axila de las hojas; estas flores tienen un cáliz con aspecto de corola, que se divide en cinco lóbulos extendidos, de color verde amarillento.
Se cría por toda Europa central, así como en el norte de Asia y América.
En nuestro país, por el contrario, se cultiva muy poco.
EL grosellero florece en primavera.
Se reproduce vegetativamente a partir de unos pequeños fragmentos que se cortan al principio de la primavera, antes de la aparición de las hojas.
También se puede reproducir a partir de injertos de las ramas inferiores.
Con fines medicinales se recolectan los frutos, a partir de julio, cuando ya están maduros.
Como hemos comentado antes, es el fruto el que contiene los principios activos del grosellero, aunque en las hojas también se puede encontrar algún compuesto interesante.
El zumo de grosella contiene diversos azúcares, como la glucosa y la levulosa, que son los que le comunican ese dulzor tan característico.
También aparecen diversos ácidos como el málico, cítrico, tartárico, salicílico, etc, que proporcionan el sabor agrio de los frutos.
Asimismo pueden aparecer pectinas.
Son una fuente importante de vitamina C.
Constituyen un buen aperitivo, sobre todo cuando se comen a primera hora del día como desayuno, lo que es muy frecuente en determinados países de Europa.
Son muy diuréticos y se considera que poseen una importante acción antiinflamatoria gastrointestinal.
El zumo de grosellas bien azucarado se suele tomar en grandes cantidades para bajar la fiebre.
Esta especie, por su propia naturaleza, falta en los países mediterráneos, razón por la que no se sabe mucho de la efectividad de sus usos más populares.
En España tenemos tres especies de este mismo género, fácilmente distinguibles por sus características morfológicas.
En cualquier caso, no es difícil encontrar estos frutos en España, aunque sean traídos de fuera.
.- Jarabe de grosellas. Se prepara a partir del zumo fresco de los frutos recién prensados, sin fermentar.
Se mezcla 1 kg. de azúcar con 0,5 kg. de zumo de grosella y se remueve hasta que el azúcar se haya disuelto por completo.
No es necesario filtrar el resultante, pudiéndo se tomar en cantidades moderadas.
.- Infusión. Con una cucharada de postre por taza. Se toman tres tazas al día.
Diurético. Aperitivo. Antiinflamatorio

Grasilla (Pinguicula grandiflora)

Planta vivaz que, tras tener su ciclo vital, deja pasar el invierno de forma aletargada para volver a surgir cuando entra la primavera.
Las hojas son bastante grandes en relación con su tamaño y se disponen en forma de roseta en la base de la planta; es en las hojas donde se encuentran una serie de pelillos que no son otra cosa sino glándulas, de las que podemos observar dos clases: unas segregan una sustancia bastante viscosa, mientras que las otras segregan fermentos capaces de digerir ciertos ácidos.
De esta forma consigue atrapar la "presa" con esa sustancia viscosa y digerirla con los fermentos; así, en las hojas se pueden observar restos de pequeños insectos digeridos por la planta.
La floración tiene lugar desde mediados de mayo hasta bien entrado el verano.
Las flores son bastante curiosas: tienen una coloración violácea, pero lo que más llama la atención es un largo espolón (alargamiento de forma tubular) que parte de la zona inferior de la corola.
Las flores se desarrollan en la parte superior de un largo tallo que puede llegar a medir hasta treinta centímetros de altura y cuyo único fin es el de mantener la flor, ya que de este tallo no sale ninguna hoja.
Al igual que el resto de la planta, se halla recubierto por gran cantidad de pelillos glandulares.
Contiene ácidos orgánicos, además de un fermento digestivo -llamado pinguiculatriptasa-que es el responsable de la digestión de los pequeños insectos capturados por la planta.
Posee una parte importante de mucílago; por esto la aplicación vía tópica le confiere un tacto untuoso que hace más fácil su extensión en la piel, al permanecer más tiempo en contacto con ésta.
Otra parte importante de su composición es la sacarosa, que le proporciona un sabor dulzón que facilita su forma de administración.
Todas estas propiedades la hacen efectiva para combatir el asma bronquial, así como alergias, relajando la musculatura lisa y la tos convulsiva.
Aplicado de forma tópica su empleo es muy apreciado como vulnerario, cicatrizando heridas, ya que contiene un compuesto que impide que los insectos que se adhieren a las hojas entren en estado de putrefacción, siendo este compuesto el responsable de la acción antiséptica.
En la antigüedad se empleó como laxante, e incluso se ha utilizado sobre los cabellos para rizarlos y para aclarar el tono natural.
Por su parte, los pastores lo empleaban para sanar las grietas de los pezones de sus vacas.
En la actualidad el empleo de esta planta ha caído en desuso; en raras ocasiones y por vía externa se utiliza como loción obtenida por expresión de sus hojas, para aplicar sobre heridas gracias a su efecto antiséptico.
Antitusivo. Antiséptico. Antiasmático

jueves, 12 de noviembre de 2009

Granado (Punica granatum)

El granado es un árbol frutal perteneciente a la familia de las punicáceas, que puede alcanzar hasta 5 metros de altura.
Tiene unas ramas muy flexibles, provistas de espinas.
Las hojas son lanceoladas, onduladas, brillantes y algo rojizas.
Las flores nacen de una en una, esparcidas por todas las sumidades del árbol y son de singular belleza.
En cuanto al fruto se puede decir que no existe otro parecido en todo el reino vegetal; se le conoce con el nombre de granada y se trata de una gruesa baya globosa, coriácea, coronada por residuos de pétalos del cáliz, y contiene gran número de semillas prismáticas de color rojo granate, carnosas y con un agradable sabor algo ácido.
Como árbol frutal se cría en las huertas de la mayor parte de la península, aunque también se puede encontrar asilvestrado.
El granado florece en junio, e incluso antes en las provincias más meridionales y los frutos maduran en septiembre y octubre.
De la recolección lo que más interesa con fines medicinales es la corteza de la raíz; para recogerla se arrancan las raíces al empezar el otoño y se les quita la corteza, se corta a pedazos y se desecan y guardan.
En cuanto a la recolección del fruto, conviene que esté bien maduro, por lo que se suele esperar a finales del verano.
En algunos casos se recoge la corteza del tronco y de las ramas viejas, aunque resultan menos eficaces.
El granado contiene diversos alcaloides, localizados principalmente en la corteza de la raíz.
Además también es particularmente rico en materias minerales y taninos.
Los granos del fruto, aparte de agua, tienen azúcares, ácido cítrico y gran cantidad de ácido ascórbico (vitamina C).
Es un excelente antihelmíntico, sobre todo contra la tenia, a la que paraliza o mata, según la dosis.
La corteza de los frutos es astringente y anti-diarreica y los frutos en sí actúan como refrescantes, antipiréticos y estrogénicos.
Hay que advertir sin embargo que debemos tener cuidado con la corteza de la raíz, ya que los alcaloides que contiene pueden provocar efectos tóxicos si se administran en dosis inadecuadas.
Así pues, es importante que su uso se haga bajo control médico.
Por último, hay que comentar que este árbol también tiene aplicación en la industria química, pues la corteza del tronco se utiliza para la fabricación de tintas.
.- Decocción. A partir de la corteza de la raíz o del tronco. Se maceran 60 g. de la corteza en 1/2 l. de agua, durante un día; luego se hierve hasta que se reduzca el líquido a la mitad y se toma el resto en ayunas, a intervalos de 20 minutos.
Para finalizar el tratamiento se administra un purgante, eliminándose con ello los gusanos intestinales.
.- Infusión para enjuagues. Para reforzar las encías se prepara una infusión con 1/2 l. de agua y 25 g. de flores.
Se enjuaga la boca varias veces al día.
Antidiarreico. Antihelmíntico. Antipirético

Grama de las boticas (Agropyrum repens)

Planta vivaz que gracias a su rizoma puede desarrollarse cada temporada; el rizoma se halla a poca profundidad del suelo y se encuentra muy ramificado.
Se localiza en los bordes de los caminos, perímetros de campos de cultivo y terrenos baldíos, siendo un ejemplo claro de lo que vulgarmente se conoce como mala hierba.
Esta fama la debe también a su dificultad para ser eliminada, ya que lo normal es que vuelva a revivir temporada tras temporada.
Su conocimiento es relativamente reciente, ya que hasta entrado el siglo XVIII no se encuentra ninguna referencia a ella.
La floración se produce en los meses de julio a septiembre, proporcionando unas flores de color púrpura que no son muy vistosas debido a su pequeño tamaño.
Para la recolección de los rizomas -que es la única parte aprovechable de esta planta- se deberá proceder a recogerlos antes de que el tallo empiece su crecimiento, es decir, en la primavera.
El rizoma es rico en almidón, mucílago, mani-tol, fructosa y saponina.
También contiene gran cantidad de sales de potasio y triticina, lo que le confiere propiedades sobre todo como diurético.
Por eso, algunas empresas comercializan esta planta como adelgazante; sin embargo, hay que hacer notar que aunque efectivamente se produce una pérdida de peso con el uso de estos preparados debido a la pérdida de agua por la orina, esta agua posteriormente se vuelve a recuperar en personas sanas con la ingesta normal de líquidos; por tanto, la pérdida de peso es ficticia.
Como diurético se recomienda su empleo en reumatismos, litiasis y gota.
Las cenizas contienen gran cantidad de silicio, por lo que se ha empleado como remineralizante en casos de deshidratación y consolidación de fracturas.
Debido a su sabor amargo su empleo no es muy habitual; de esta forma se pierde la oportunidad de usarla y aprovechar sus buenas propiedades como diurético.
En ocasiones se suelen emplear en combinación con otras plantas para evitar en lo posible este mal sabor; regaliz y anís entre otras.
.- Decocción. Se puede realizar empleando dos procedimientos válidos solo en este caso para conseguir óptimos resultados y hacer que desaparezca su típico sabor amargo: se añaden quince gramos de rizoma a un litro de agua, que se pone a hervir durante diez minutos, manteniéndolo después durante media hora en contacto con el agua caliente y revolviéndolo ocasionalmente; del líquido filtrado se pueden tomar un total de tres tazas al día.
El segundo procedimiento consiste en añadir los quince gramos de raíz a un cuarto de litro de agua, dejándolo hervir durante un minuto; posteriormente se añade hasta completar el litro de agua y se continúa hirviendo durante diez minutos.
Diurético. Remineralizante. Antiinflamatorio